Zinderneuf y otras experiencias

Zinderneuf y otras experiencias
Rafael Pérez Llano

Contenido: Zinderneuf – La prueba de Turing y el muro de la simetría – El desfiladero – Ejercicio pirata – Variaciones mercantiles – Confederación empresarial del futuro – En silencio – Los peces – Los anfibios – Clásico negro – Feng shui – Salacot – El capitán embustero – Exposición de Jan Klönsics en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santander – Evolución de las puertas – Anotación en el parapeto (o Un saludo a Chris Marker).

Son dieciséis relatos en los que he reunido experiencias literarias y alusiones sociales con intención a la vez crítica y lúdica. Algunos tienen sólo unas pocas líneas; otros, varias páginas. Quienes lo deseen, pueden buscar en ellos contenidos metaliterarios, pastiches y referencias iconográficas; estoy seguro de que, entre los deliberados, encontrarán bastantes involuntarios.

He aquí unos fragmentos que he seleccionado con malevolencia para suscitar deseos de lectura (también disponibles en pdf y epub):

Zinderneuf

Cuando se indaga por estos parajes, hay que conocer las leyendas. Según ellas, los únicos guías que pueden conducir a alguien hasta el fuerte abandonado son tuertos, mancos o cojos, porque su incompletitud los exime de una prohibición cuyos motivos desconozco: ninguna tradición se hace explícita sin caer en la desnudez y el olvido.

El sueño de todo agrimensor sin vocación es viajar por el mar o el desierto, lo inconmensurable, los espacios donde todas las referencias son móviles y engañosas. Para llegar a Zinderneuf hay que atravesar un espacio donde la definición de desierto se acerca a lo absoluto…
La prueba de Turing y el muro de la simetría

-Ya veo. Esas afirmaciones son válidas para ambos, aunque no acepto que considere mi órbita extraña…

-Ese es un sofisma casi delator; parece propio de un ordenador barato.

-Cuando reparas en algo dejas de arrojarte al todo.
-Pero eso es de San Juan de la Cruz. Me parece que hemos estudiado en las mismas escuelas.

-¿Eso es un dato sobre la capacidad de sus misiles?
El desfiladero

Por el visor del cañón, el soldado veía, recogido en un círculo, un paisaje de paredes rocosas con raras especies arbóreas encaramadas, dos torrentes que se vertían apenas deshelados hacia un abismo, dominio de marañas de matorrales de hojas rojizas, y, muy al fondo, unos prados verdes de otoño, vacas, las primeras casas de un pueblo, una iglesia, una torre de observación y una bandera enemiga que, de pronto, con una ondulación, como si el viento suave que soplaba fuera mágico o cinematográfico, se convirtió en un extraño pájaro.

Ejercicio pirata
Por enésima vez, el capitán Queneau (…) nos contó con todo detalle…

Variaciones mercantiles

La oficina de la nave, un cajón de aluminio y cristal, se alzaba sobre un tillado en el extremo opuesto al portón. Allí instalé un catre y un frigorífico y comencé a repasar en el ordenador las cuentas que me habían llevado a la quiebra.

Abajo, en otro mundo, el portón de la nave bostezó como un gigante.

Confederación empresarial del futuro

A cada uno lo suyo.

En silencio
Los perros han dejado de ladrar.

En la planicie ocre sólo destacan las Tres Montañas de Mierda del vertedero (las llamamos, por orden de proximidad: la Primera, la Segunda y la Tercera) y la carrocería de una furgoneta que nadie quiso llevarse…

Los peces
El candidato a seguir siendo alcalde prometió peces luminosos para todos y ganó las elecciones.

Los anfibios
Mi psicoanalista habló claro: -Está usted bajo la nefasta influencia de Howard Phillips Lovecraft -dijo abriendo mucho los ojos esféricos dotados de una rara autonomía y tensando con una sonrisa la tez aceitunada.

Clásico negro

Yo, como buen esbirro, llevaba años observándolo. Cada vez que me hacía llamar, comenzaba la ceremonia con unos segundos de silencio ante la pieza de piedra. Después, el jefe lanzaba un halago y a continuación enumeraba las instrucciones.

Sin embargo, sin haber encontrado lo motivos de la alarma, a las doce menos diez escondí el coche tras una montaña de basura fosilizada en los límites del muelle, donde había tenido mi primer trabajo en los tiempos de los vertederos clandestinos, y me acerqué a las ruinas procurando no enfangarme demasiado los zapatos.

Estuve en Greifswald una vez y allí me abandonó una amante, cerca del monasterio, poco antes de un tiroteo, pero eso no viene a cuento.

Feng shui
El redactor de frases del día de la agenda había elegido para aquel miércoles una de Nietzsche que venía a decir que la invención del alma había supuesto la esclavitud del cuerpo, o algo así.

Salacot

Volví años después y fui a visitarlo. Yo había hecho algún dinero en el cinturón de Kuiper acarreando condritas a las esferas artificiales de Neptuno.

El capitán embustero
Parece un monaguillo gigante, adoctrinado para ordenar las vinajeras…

Cuando tomó el mando, nos reunió a todos en cubierta y nos pidió perdón por atreverse a pensar que podría ser digno de dirigirnos.

Mientras él dormía, tuve acceso a su diario.

Exposición de Jan Klönsics en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santander
(De nuestro corresponsal.)
Desde sus primeros trabajos con técnicas avanzadas de representación holográfica e incursiones n-dimensionales basadas en p-branas y supercuerdas, la obra del tharsiano Jan Klönsics ha venido evolucionando…

Evolución de las puertas

Se sentó cerca de la orilla, sacó un libro de Kafka y leyó:
Todo hombre lleva dentro una habitación. Se puede comprobar este hecho incluso acústicamente.

Anotación en el parapeto (o Un saludo a Chris Marker)
Arrodillado en la trinchera, al abrigo de una galería, apoyado en un cajón de municiones, en un papel que había contenido sulfamidas, escribió: