¿La situación en Cantabria mejorará con la lluvia?

El 8% menos de robado puro gasto sanitario señores diputados quién le ha chafado el habano al presidente sube el paro autonomía abstenerse sectores que no sean de servicios estoy hasta los presuntos atributos de machos y machadas la ley no es igual para todos/as dígame algo que no se haya dicho hasta el hartazgo la saciedad el yo fumo donde quiero bajo multa de 90 euros su ciudad cultural le agradece no venir más por el polígono industrial qué más da si lo plausible es ese fluir del dinero público al río privado de ventana en la otra esquina o el que te invita al yate digital para firmar el contrato pero eso nunca ha sucedido abatido 6 a 1 el equipo local de la capital fundamental nunca pierde se deja ganar por impotencia escénica los supporters sponsors y projects managers lloran restringida la dicha a la capacidad insultante ¡¡¡gooooollll!!! del albo álveo del caudal de bienes muebles e inmuebles mientras muchos vuelven al arroyo estadístico ahora bien de qué cañas cuelgan esos jargos conceptuales que aplaudimos como las algas antiguas que ya no llegan a las playas aplaudían a los barcos con la marea baja desarbolada la flota pesquera destinadas las redes al turismo de prados de golf los parados a recoger pelotas las mentes al estereotipo 8% menos de gasto público para la sanidad y sin embargo viene un tiempo de limusinas y petimetres electorales y algo clama que esto es la definición de aburrimiento no me hagan por favor decirlo de otro modo en estos tiempos de (per/pre)juicios estéticos.

Los peligros del desempleo

En 1945 Hannah Arendt escribió en Culpa organizada y responsabilidad universal:

(…) La sociedad de cada época, a través del desempleo, frustra al hombre humilde en su actividad normal diaria y en su autorrespeto, le prepara para ese último estadio en el que asumirá sin rechistar cualquier función, incluso la de verdugo.

Arendt contaba una historia: un miembro de las SS es reconocido por un antiguo compañero judío del instituto cuando éste es liberado de Buchenwald. El judío se queda mirando a su antiguo amigo, y el de las SS dice: “Debes comprenderme, he estado cinco años en el paro. Pueden hacer lo que quieran conmigo”.

Greil Marcus. Rastros de Carmín (1989).

Algunas jornadas particulares

Te miras en el espejo y crees que tienes una idea siquiera aproximada de cómo va a ser el día. Te miras o no, porque piensas (pero preferirías no hacerlo) que todos los días son iguales, que todos merecen la misma cara. Sin embargo, a veces es el día de la risa. A veces el anonimato de la jornada laboral deja paso a una diversión inesperada, absurda, hecha de maniobras y conversaciones que encajan en el mapa mudo del cachondeo como en el invisible bastidor de un puzzle. Llegas incluso a temer (pero eso también te da risa) que alguien piense o diga ¿de qué se ríe o sonríe ese imbécil todo el tiempo?, ¿qué se ha creído?, ¿acaso no se da cuenta de que esa cara de felicidad no hace sino incitar al prójimo jefe o al prójimo colega o al prójimo camarero a fastidiarle sin piedad? Pero nada, no hay manera. Se impone esa percepción del ser humano como portador cuando menos de valores bienhumorantes y, aunque sabes que al final del día te quedará cierta melancolía de incomprendido, te sientes dueño de o poseído por un poder nada superior, un poder que habita a la altura de cualquier mirada, y cuando sales por la puerta de la oficina, por mucho que llueva, sigues dejándote mimar por esa suave, contradictoria euforia.